VOLVIENDOME
Abro la ventana. Me alejo y fotografío. Fotografío y escribo para buscarme, quizás para encontrarme. Fotografío y escribo para sobrevivir.
Es marzo del año 2020. Mi viaje a Europa dura apenas dos días. Debo volver a casa. El regreso es largo, espeso, irreal. Los barbijos, los guantes y la ansiedad en las miradas lo ocupan todo. El mundo parece detenerse mientras algo invisible avanza.
Una cámara, cuadernos y lápices es todo lo que tengo. Fotografiar y escribir se vuelve una forma de resistir. Una manera precaria de sostener la cordura frente al caos.
Estas Polaroids surgen en el silencio y de los fantasmas de una enfermedad. Del encierro, del aislamiento. De la soledad del vacío. De los días suspendidos. Mientras todo desaparecía.